Comercialmente hablando el Baix Empordà se vende muy bién. Es tal la oferta que no hay que insistir demasiado al potencial cliente.
Pongamos por caso a un sueco o a un lituano, mostrémosles nuestros pueblos medievales tan bién conservados en general, sentemoslos en una terracita mientras degustamos alguna frivolitè de las que se estilan por aquÃ.
Y entonces hacemos de comercial y vendemos Costa Brava, campos ordenados y oferta de hoteles rurales con encanto, vendemos sol y playa claro y hasta sangria -la nueva sangria, la de refrescarse y divertirse sin llegar al mal rollo-…vendemos gastronomia, que prácticamente se vende sola a pesar de algunas lagunas en forma de refritos incomibles en algunos lugares que ojalá pasaran a mejor vida.
Y Fiestas Mayores y fiestas en discotecas, en las carpas…y en las plazas de los pueblos.
El Empordà en general tiene un atractivo magnético; mucha de la gente que lo visita se queda o compra una propiedad para disfrutar del invierno del Empordà también. Y te das cuenta del atractivo cuando después de unas vacaciones en un destino de moda, presentado impecablemente, vuelves y piensas que en el Empordà no hechas de menos nada.
[youtube]R9dJTBPjpuk[/youtube]













Tue, Aug 18, 2009
ago-09